Los niños y las niñas son el presente

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sábado, 23 de abril de 2011

El paradigma de la impugnación de Paulo Freire


Paulo Freire levanta su voz a favor de los dominados. Presenta a la educación como la manera de salir de la exclusión y formar ciudadanos críticos.

Indignado por la sociedad en que vive, Freire un brasileño, un latino, un humanista, abogado, maestro y defensor del pueblo, levanta su voz, para defender a los excluidos, a los dominados, a los que son aplastados, a los que ignoran lo que le está sucediendo. Estos son los que sin voz de voto encuentran en Paulo Freire una esperanza de cambio, para un mundo más justo.

Nacido en 1921 en las tierras de Brasil, siendo aún un niño ya se destaca por esa sensibilidad social. Paulo Freire un abogado de profesión, pero más que abogado un educador progresista que aboga por una sociedad justa e inclusiva en donde los derechos de todos sean respetados. Aboga por una sociedad que goce de un pensamiento crítico en todos los extractos sociales.

Freire presenta el paradigma de la impugnación, a través de la educación, como la salida para levantar la sociedad del arrastre del neoliberalismo.

Los fundamentos teóricos metodológicos que Freire presenta son la racionalidad critica en la que los sujetos puedan ser entes pensantes, tratados en base a principios; una teoría crítica en la que los sujetos puedan conocerse a sí mismo para actuar en el medio en que viven; una teoría educativa crítica, como una manera de intervenir en la sociedad a través de la educación, una teoría de los sujetos educativos, en la que los educadores se encuentren identificados con la lucha de los sectores populares en pro de una sociedad menos excluyente y más justa; la teoría del conflicto, como herramienta para un aprendizaje educativo, mostrando que donde se presenta un conflicto surge el aprendizaje significativo ; una teoría de la emancipación, presentando un nuevo sujeto con participación social, la propuesta de la creación de una sociedad socialista; una teoría de la utopía educativa, en la que se hace necesario soñar mas allá de lo que ven nuestros ojos para mejorar la sociedad.

La matriz filosófica presenta una: epistemología critica que permite la colaboración en fundamentar los presupuestos del modelo educativo; una concepción sobre los fines que se encarga de precisar la finalidad de la educación en la vida de los seres humanos, en la que realmente el fin último es la felicidad; la concepción sobre los valores la lucha contra los nuevos valores del neoliberalismo, que en realidad son antivalores: el individualismo y el consumismo que arropa la sociedad; la concepción ética que nos levanta a darnos cuenta de que millones de personas viven con el hambre en los ojos, mientras nosotros despilfarramos lo que tenemos; la concepción estética en la que los maestros mostremos la belleza de enseñar, de un espacio que promueva el aprendizaje, la investigación y la creación; una antropología educativa que busca conocer a los educandos como seres de acción con el fin de convertirlos en personas humanistas, sensibles, interesados en su comunidad y en el mundo; la concepción sobre la concientización para que las personas sepan quiénes son y reconozcan que tienen la capacidad de cambiar la sociedad.

Refiriéndose a la matriz sociopolítica y educativa, Freire quiere decirnos que sí existe una necesidad de cambio, que nos demos cuenta de que la sociedad puede ser mejor, de que todos podemos proclamar por una nueva sociedad, que los niños deben ir a la escuela para forjar mentes críticas.

Explica que el analfabetismo es un abuso político hacia la sociedad, una manera en la que los políticos pretenden vendarle los ojos al pueblo y dejarlos sin voz. Mientras que el alfabetismo más que aprender a leer debe formar un ciudadano crítico y participativo de su sociedad. Una metodología de la enseñanza en la que el maestro sea un político, un crítico investigador y trabaje el diálogo y la comunicación en el aula, teniendo entonces, una escuela democrática.

El neoliberalismo es el culpable, según Freire de la pobreza, la injusticia, la exclusión y es por eso que es criticado como un gigante que vive según sus propios intereses. Presenta su compromiso con la lucha de los movimientos sociales.

Muestra que los sectores progresistas tiene un desafío con la sociedad para llevar a cabo la transformación de la sociedad, ya que ellos deben reorientar el proyecto educativo por una educación liberadora, deben reconstruir el proyecto socialista tomando en cuenta lo que significa ser de izquierda en la sociedad de hoy y conocer el contexto latinoamericano. Busca también darle identidad progresista a la postmodernidad.

Es este el Paradigma de la Impugnación de Paulo Freire, que se muestra apasionado por el bien social y pretende apasionar a los demás para obtener la sociedad, sino ideal, pues por lo menos que sea inclusiva y participativa para todos del mismo modo.